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Sin horarios y sin responsabilidades
A casi tres semanas de inicio del curso lectivo nos hemos percatado a través de diversas fuentes de la incapacidad de aquellos responsables de confeccionar el sistema de horarios de clases del Instituto Julio Acosta García de establecer estos, de tal manera que a estas alturas aun existen alumnos que si bien asisten al centro escolar no están recibiendo sus clases oportunamente, por su lado muchos profesores alegan no sin cierta razón que ellos sin horarios poco pueden hacer.
Es menester entender donde radica el fallo, que nos habla de las muchas falencias que se dan lamentablemente para una institución escolar que debería ser líder en San Ramón, es notorio e innegable el crecimiento de la población escolar en la comuna ramonense, pero eso no debería ser obstáculo para emprender el año lectivo como las expectativas lo demandan, con el pie derecho y sobre todo con determinación.
Harto sabido es el divorcio que existe entre una comunidad y una institución escolar cuando una o la otra no aportan su cuota de responsabilidad, por un lado los padres de familia deben involucrarse en forma más amplia en la educación y el seguimiento del desempeño de sus hijos, como bien apuntaba en un artículo el ministro Leonardo Garnier y no en que a fin del año lectivo padres y alumnos se vean inmersos en el frenesí de ganar contra el tiempo y la lógica los exámenes de aplazados, a los padres de familia les toca exigir mas que rogar a las autoridades educativas un monitoreo en todo el sentido de la palabra del desempeño de la institución y que esta por su lado asuma sus responsabilidades en forma alturada y pronta, no queremos ver a jefes de familia y pobladores cerrando portones ni acosando a profesores y/o directores , pero tampoco queremos ver educadores y autoridades educativas capeándose los embates de una comunidad harta de subterfugios y eufemismos para tapar con un dedo lo que a todas vistas es una realidad, el retroceso de la excelencia en la educación por lo menos en lo que a San Ramón concierne.
El discurso del gobierno en el sentido de mejorar la calidad de educación parece caer en oídos sordos de quienes deben aportar su grano de responsabilidad, ¿y el sentido de esta?, pareciera no existir o en apariencia nadie pareciera asumirla, como los grandes si saben hacerlo. El gobierno ha emprendido una política agresiva para combatir la deserción escolar, subvencionando a familias de escasos recursos con becas para mantener a sus hijos en las aulas, además de pagar un incentivo a los profesores por completar 200 días efectivos impartiendo clases, ¿debe el gobierno seguir esta política “sweet“?, o por el contrario exigir de aquellos a quienes corresponda que asuman con el profesionalismo que alegan poseer, el encarar sus responsabilidades.
¿Todo tiempo pasado fue mejor?, no nos cabe la menor duda, y en lo que respecta a la situación del “Instituto”, pareciera que fuese así, el desorden administrativo ha sido hasta hace poco rampante, ¿y ahora?, creemos que aún es muy temprano para medir el desempeño de la nueva dirección administrativa, no obstante no pareciera muy prometedor a corto plazo, no podemos dejar de lado hacer un llamado a la dirección regional para que sean más agresivos en alcanzar logros evidentes, ser más pragmáticos, llevar la acción al campo y no dejarla encerrada en las gavetas o en algún archivo olvidado, es paradójico pensar en aquellas escuelas rurales aisladas o unidocentes que hacen esfuerzos loables a pesar de la lejanía y sus endémicas carencias, cuando en el caso particular que analizamos la Dirección Regional está apenas a escasos 400 metros del Liceo en mención, ¿de Ripley no les parece?
Palabras como liderazgo, responsabilidad, visión son valores que parecieran producir urticaria en algunos servidores públicos, que por el contrario están más que prestos a exigirlos “sine qua non” de parte del ejecutivo, como miembros de esta comunidad sería irresponsable no llamar la atención sobre actitudes pero mas que todo sobre hechos evidentes que muestran el retroceso de una de las instituciones que debería estar marcando el ritmo y liderando educativamente a San Ramón, debemos tener presente que la educación para parafrasear al eslogan de la Fuerza Pública es también “tarea de todos”




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